Fiat lux

Acerca del enigma de Avellaneda

en marzo 6, 2012

Han transcurrido trescientos noventa y ocho años desde que, con el fingido nombre del licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, un adversario cervantino se anticipó al ingenioso escritor en publicar  una segunda parte del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha (1614). ¿Qué relación tenía con Cervantes? ¿Por qué le atacó al genio justo mediante la continuación de su obra de mayor éxito? ¿En realidad supo Cervantes quién había osado de suplantarlo ocultando su nombre? Son objetos de discusión nada fácil de resolver. Basta mencionar la amplia nómina de los candidatos que se adscriben a la fila del posible autor del apócrifo para darnos cuenta de la dificultad del asunto. El padre Murillo afirmaba que era eclesiástico, además dominico. Martín Fernández de Navarrete le identificaba con el dominico y aragonés fray Luis de Aliaga, protegido por el confesor de Felipe III, Alfred Gabriel Germond de Lavigne postulaba por el rector de Villahermosa, Bartolomé Leonardo de Argensola. Juan Agustín Céan Bermúdez sospechaba que fuese Blanco de Paz, compañero cautiverio de Cervantes y su acérrimo enemigo. Joaquín Espín postulaba por Quevedo ya que sólo Quevedo por su osadía, misoginia y tendencia al lenguaje crudo era capaz de semejante bufonada. Vindel afirmaba que es Alonso de Ledesma. Menéndez Pelayo le identificaba con el estudiante de la Universidad de Zaragoza. Alfonso Lamberto; García Soriano con Castillo de Solórzano; Adolfo de Castro con Juan Ruiz de Alarcón; Cotarelo y Mori con Guillén de Castro; Javier Blasco y Rosa Navarro Durán con Baltasar Navarrete; Martín Riquer con Jerónimo de Pasamonte. Se han mencionado como autores posibles también a Tirso de Molina, Mateo Alemán, Salas Barbadillo, Lope de Vega, etc. En tal estado de cosas, recientemente Alfredo Rodríguez López-Vázquez en la introducción de su edición a El Quijote Apócrifo de Alonso Fernández de Avellaneda (Madrid, Cátedra, 2011) propone centrar la atención en dos figuras hasta ahora no contempladas por la crítica: el reformador de los trinitarios, fray Juan Bautista Rico, «manchego elevado a los altares por Paulo VI con el nombre de San Juan Bautista de la Concepción» (p. 72), y José de Villaviciosa. La propuesta de Rodríguez López Vázquez se basa en los resultados de un examen lingüístico que le permite observar identidades de usos léxicos con el texto de Avellaneda.

Fuese quien fuese Avellaneda, es evidente que se trata de un “rival” cervantino nada despreciable y que su obra en ocasiones puede mostrar cierta fluidez narrativa parecida a algunos novelistas de la literatura del gusto picaresco, pero nunca alcanza la maestría y perspicaz sutileza del gigante Cervantes, se centra más en Sancho y su Sancho carece del carisma y profundidad de su homónimo y ejerce más bien un papel de tragón y bufón.

Resumen de la comunicación que pienso proponer para el II Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores Siglo de Oro (JISO) que organiza GRISO de la UN en Pamplona, los días 2 y 3 de agosto en 2012.


9 responses to “Acerca del enigma de Avellaneda

  1. Carlos Mata dice:

    Muy bien, Armine, no sabía que también habías creado tu blog… ¡Enhorabuena!

  2. Mariela Insúa dice:

    Hola, Armine:

    Bienvenida a Grisosfera.
    No sé si conoces este libro relacionado con el tema que vas a trabajar para el JISO:

    Martín Jiménez, Alfonso
    TÍTULO “Guzmanes y Quijotes” : dos casos similares de continuaciones apócrifas / Alfonso Martín Jiménez
    PUBLICACIÓN Valladolid : Universidad de Valladolid, Secretariado de Publicaciones e Intercambio Editorial, 2010
    HUMANIDADES S. CONSULTA G 085.010

    Saludos,

    Mariela Insúa

  3. Piru dice:

    Avellaneda puede haber sido el nombre bajo el que se oculta una colaboración de 2 o 3 del mismo tercio: el duque de Sessa, Lope, y el cronista Antonio de Herrera y Tordesillas, al salir de prisión por sospecha de traición; Avellaneda se antepone a Lope (“ofender a mí y a aquel a quien…”, prólogo); ver “El detalle de una ‘historia verdadera’: Don Quijote y Bernal Díaz”, de María E. Mayer, Cervantes

    • grisoarmine dice:

      De nuevo le agradezco muchísimo la sugerencia. En realidad el enigma de Avellaneda ha quitado el sueño de muchos investigadores a juzgar de la inmensa cantidad de estudios que se ha generado al respecto tanto en España como fuera. En Francia también he podido documentar bibliografía útil a ese propósito. Resulta que casi la mitad del Parnaso español del momento se sospecha de ser Avellaneda. Y lo curioso que hasta ahora muchas de las hipótesis que he leído tienen su parte de convincente a pesar de que algunos de ellos nada más que ser propuestas han sido refutadas o censuradas casi inmediatamente por varios estudiosos. Se puede escribir una nutrida tesis doctoral acerca de ello pero arriesgar de no ser reconocido, ya que como dejó claro Rodríguez Marín hasta que no se encuentre un documento notarial que atestigüe la paternidad de Avellaneda (hecho poco probable, pero quien sabe nunca se excluye la posibilidad de hallarlo) todas las prepuestas quedarán a nivel de hipótesis. Es muy probable que sea colaboración de 2 o 3, porque a todas las luces Avellaneda fue muy poderoso e inteligente. Además no olvidemos de la rivalidad que había entre Lope y Cervantes, y el apellido de Tordesillas también es muy significativo porque Avellaneda se declara ser vecino de Tordesillas y Cervantes por su parte en la Segunda parte de “Quijote” (ver por ej. el prólogo, cap. 62, ed. Rico, p. 1033) constantemente alude al hecho de ser Avellaneda vecino de Tordesillas. En mi comunicación voy a tener muy presente también el estudio que Vd. propone ver. Pero reitero el asunto muy complejo y ha ocupado la atención de destacadísimos especialistas y de momento no me atrevería a hacer unas conclusiones prematuras. El tema requiere un largo y muy profundo estudio. Nuevamente muchas gracias por sus enriquecedoras sugerencias.

  4. Antonio Sánchez Portero dice:

    Quien desee saber quien es Avellaneda, que lea el libro “Cervantes y Liñán de Riaza. El autor del otro Quijote atribuido a Avellaneda” (429 páginas)”, publicado en diciembre de 2011 por el Centro de Estudios Bilbilitanos, de la Institución “Fernandio el Católico, del CSIC. En Internet hay centenares de citas sobre este libro; y en Lemir, Anales Cervantinos, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Etiópicas, entre otras revistas, hay artículos que tratan sobre este apasionante tema. También se encuentra,amplia información en
    Antonio Sánchez Portero. Calatayud.

    • Estimadísimo Profesor, muchísimas gracias por su visita a mi blog y lo más importante, por su valiosísima aportación. Es un tema apasionante y tras tantos siglo sigue suscitando mucho interés entre los cervantistas. Conozco su importante estudio sobre “Cervantes y Liñán de Riaza. El autor del otro Quijote atribuido a Avellaneda”. En él Vd. defiende el argumento que el autor de Quijote tiene estrecha relación con la región aragonesa y demuestra que en el apócrifo abundan alusiones a Aragón.
      Agradezco igualmente la amabilidad de facilitar la información dónde localizarla, muy importante tanto para mí como para los seguidores de mi blog.

  5. Estimado Arminé: Veo que conoces mi libro y, seguramente algunos de los artículos que he publicado sobre este tema. Me gustaría conocer tu opinión sobre mi hipótesis. También ponerme en contacto contigo a través del correo electrónico. Un cordial saludo.Antonio.

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