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Aproximación a la historia de la lengua española

en abril 15, 2012

El Siglo de Oro representa una etapa de transición en la historia de la lengua castellana. Rafael Lapesa en su Historia de la lengua española  el “español del Siglo de Oro”,  lo denomina español clásico, y el período inmediatamente anterior, que abarca el último cuarto del siglo XV y el primero del XVI (1474-1525) y, que coincide aproximadamente con el reinado de los Reyes Católicos lo llama el español preclásico. El gran filólogo representa las particularidades lingüísticas de cada período a través de un compendio de las características de la lengua utilizadas por los escritores cultos de la época respectiva, y como observa Menéndez Pidal en el prólogo del libro mencionado expone la evolución interna gramatical y léxica del idioma español tomando como hilo conductor la historia externa.

En el capítulo “Transición del español medieval al clásico” esboza la imagen y el estado de la lengua a través de la literatura y sociedad del siglo XV destacando síntomas de un nuevo cambio cultural. Hace referencia a los representantes del humanismo castellano del siglo XV, manifestando la idea de que ellos procuraron utilizar un modelo de lengua a fin de crear un lenguaje literario aparte de la lengua usual. Cabe señalar que en opinión del crítico, la antigüedad para esos autores se había convertido en un ideal superior hasta tal punto que intentaban trasplantar al romance usos sintácticos latinos sin dilucidar si encajaban o no dentro del sistema lingüístico del español. Creían que para la dignificación de la lengua romance o vulgar la mejor manera era acercarla a la lengua culta por excelencia, al latín. Por esa razón, en el nivel sintáctico frecuentemente empleaban el infinitivo dependiente de otro verboa la manera latina, o colocaban el verbo al final de la frase. El adjetivo más frecuentemente lo anteponían al sustantivo. También era muy común el uso de participio de presente en lugar de cláusulas de relativo, del gerundio o de otros giros, etc.

Sin embargo, según Lapesa, el latinismo alcanzaba más intensamente al nivel léxico. En los poemas se empleaban muchos cultismos léxicos tomados directamente del latín que se adaptaban a las características del castellano, así como eran habituales los cultismos semánticos: es decir tomaban palabras ya existentes en castellano pero les daban un sentido igual al que tenían en latín, diferente del que acababan teniendo en romance. Se aumentaba considerablemente el número de losneologismos, los cuales a su vez eran también cultismos y se creaban no sólo a partir del latín, sino también del griego, del francés (galicismos: paje, gala, etc.) y del italiano (piloto, belleza, soneto, novelar, etc.). En cuanto al uso de los arcaísmoscabe destacar las duplicidades (vengades-vengás o vengáis, etc.) que, como señala el estudioso, hasta poco antes no existían, y las derivadas del restablecimiento de la forma latina (planto- llanto, etc.). En general, Lapesa extrae varios ejemplos de casos contendientes constatando el hecho de que había muchas oscilaciones hacia la elección de ciertas formas, como por ejemplo la f- inicial frente a la [h] aspirada. Asimismo hace un breve repaso por algunos de los procesos constitutivos del consonantismo castellano observando tales aspectos significativos como es la alternancia de las grafías –t y –d finales (edat, voluntat frente a edad voluntad, etc.) y los casos cuando los grupos cultos de consonantes se alternaban con la reducción: (dubdaduda, etc.).

Examina Lapesa también la cuestión de la unidad lingüística y política bajo los Reyes Católicos poniendo de relieve la idea de que la literatura era reflejo de la unificación política y lingüística. Asimismo, destaca el especial papel de la primera Gramática castellana de Antonio Nebrija (1492) en la forja del idioma reconociendo su “valor científico y altura de miras” en el campo románico. Señala la curiosa coincidencia de las circunstancias históricas con la publicación de este libro poniendo de manifiesto la idea de Nebrija que “la lengua es compañera del imperio”, aunque Nebrija había llegado a esa conclusión antes de saber sobre el descubrimiento de las tierras incógnitas.

Ya en el capítulo XI examina el período del español clásico que abarca los siglos XVI y XVII haciendo mayor énfasis en la expansión del español fuera de la Península durante la época de Carlos I (1516-1556) y Felipe II (1556-1598) cuya consecuencia es el triunfo de las letras hispánicas en Europa. Es decir, en ese período no sólo se completa la unificación de la lengua literaria sino también la lengua y literatura españolas se convierten en fuente de inspiración en el extranjero lo cual contribuye considerablemente a la aparición de muchos hispanismos en otras lenguas, en francés (brave, désinvolte, etc.) en italiano (grandioso, etc.). Al mismo tiempo destaca el hecho de que a través de España llegaron a Europa muchos americanismos (fr. hamac, ouragan, it. piroga, etc.). Otro caso muy curioso es el hecho de que el vocablo francés cédille proviene de la ortografía española. Conviene señalar también que el castellano abandona el consonantismo medieval y desaparecen parejas de fonemas que más no tienen un rendimiento funcional. Cada vez más se crece la estimación del español en esa época, y dicho fenómeno contribuye considerablemente a su conversión en idioma nacional. Por supuesto, la exaltación nacional procedía de la alta conciencia lingüística de los defensores del español y de su preocupación por los problemas del cuidado de la lengua y la enfatización de su excelencia.

En definitiva, deja muy claro que el lenguaje es un objeto de reflexión y se somete a una minuciosa selección en lo que se refiere al vocabulario y a las formas y giros gramaticales. También constata que el español del Siglo de Oro era una lengua en evolución muy activa. En realidad, en ese período se produjo una gran labor del forjamiento de la lengua clásica española lo cual condujo a la fijación de la lengua literaria. El desarrollo de la imprenta también tuvo su parte de contribución en esta regulación ya que favoreció a la multiplicación de las traducciones de los clásicos y a la difusión de la lengua fuera de España.


2 responses to “Aproximación a la historia de la lengua española

  1. Piru dice:

    la gramática es la base de la lengua y literatura; pero la historia de la lengua es algo que va más allá, que rebasa los límites de cualquier aproximación lingüística y para esto no hay como “el Lapesa”; yo lo leí cuando estudiaba español y luego lo releí junto al manual de Melvyn O’Resnick

    • grisoarmine dice:

      Le agradezco muchísimo el comentario, y quiero constatar que estoy de acuerdo con lo que dice Vd., sin duda, la gramática es la base de la lengua y literatura y que la historia de la lengua es mucho más vasta. Pero al mismo tiempo considero que la lengua se entiende dentro la historia, no es una esencia inmutable, sino flexible, nace y se desarrolla en el transcurso del tiempo, convirtiéndose en un tipo de identidad cultural e histórica para la colectividad. Es una fuerza activa en la sociedad, y ha sido y sigue siendo usado por los individuos o grupos sociales no sólo para comunicarse, aunque es su función fundamental, sino también para ejercer influencia sobre otros. Y el estudio del profesor Lapesa en particular los capítulos en los que me he centrado, a mi ver pone de relieve que ese concepto de la lengua vinculado al prestigio y a la historia actuó con mayor intensidad durante los siglos XV, XVI y XVII, y a la hora de examinar la historia de la lengua castellana de este período es menester tener presentes las circunstancias históricas y sus consecuencias lingüísticas acercarnos a la lengua como institución social con un papel importantísimo en la cultura y política del momento, ya que precisamente en aquel entonces se extendió el castellano por toda la Península y el continente americano. Por una parte, los hechos sociohistóricos se reflejaron en la lengua, y la realidad cambió considerablemente la cultura. De la misma manera, era enorme también la importancia de la lengua en la sociedad y la realidad. Son dos acciones intrínsecamente unidas. Con respecto al manual de Melvyn 0’Resnick debo reconocer que no lo he leído, sin falta voy a leerlo, Muchas gracias por la recomendación.

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