Fiat lux

¿Qué es la historia cultural?

en julio 25, 2012

Definir el concepto de la historia cultural no es una tarea fácil. De hecho, los propios especialistas reconocen que esa cuestión todavía aguarda su respuesta definitiva. Sin embargo, en el marco del presente trabajo quisiera aproximarnos a la noción de esa fascinante corriente historiográfica y procurar definirla, fundamentalmente a partir de los criterios de Peter Burke, uno de los eminentes representantes de esa disciplina.

Es precisamente desde los años 70 del siglo XX cuando la historia cultural reconoce un gran auge en particular entre los especialistas ingleses y franceses. Sin embargo, sus raíces se remontan a unos doscientos años más atrás y, en opinión de Burke, combinan los acercamientos de la antropología y la historia para estudiar las tradiciones de la cultura popular o, en general, las interpretaciones culturales e históricas.

Se trata de una disciplina que está en una continua transformación y puede adaptarse prácticamente a todas las nuevas circunstancias. Generalmente, se centra en hechos históricos que suceden entre los diversos grupos de la sociedad. También puede ocuparse de las tradiciones populares como la trasmisión oral de cuentos, canciones, poemas épicos y otras formas de tradición oral. Estudia los conceptos básicos de ambiente histórico como son, por ejemplo, la clase, la ideología, la cultura o la percepción.

Asimismo, se vincula con las representaciones, los aspectos simbólicos y la vida cotidiana y rescata a los marginados de la historia. Otorga la posibilidad a los historiadores de estudiar las relaciones humanas a través de muchos elementos culturales como son el arte, ideas, técnica, etc., y en general, cualquier expresión cultural de actividad histórica.

También se centra en la interacción de la cultura, lo cual incluye la difusión hacia abajo de las ideas de las élites y su penetración en la cultura popular rompiendo todas las barreras económicas, de diferenciación del lenguaje; y por otra parte, la interacción hacia arriba de la herencia cultural popular con la que se inspiran los artistas y los escritores[1].

No obstante, dado el carácter resbaladizo de muchas cuestiones, el camino de esa corriente no es tan prolijo como puede parecer a primera vista. Junto con avances notables en los recientes tiempos, todavía tiene muchos retos a afrontar. Por ejemplo, la problemática de la metodología es candente. Algunos historiadores optan por los métodos cuantitativos, otros por descriptivos, etc. Casi todos los métodos empleados en este campo en resumidas cuentas pueden suscitar problemas, por ejemplo el método descriptivo en cuanto al tránsito de palabras a los temas, la misma palabra tiene distintos significados en diferentes contextos y los temas pueden modificarse en función de las respectivas asociaciones. El método cuantitativo tampoco en ocasiones es esclarecedor.

Otro de los graves problemas es que el historiador cultural sea muy prudente a la hora de examinar los documentos; las lecturas subjetivas de un mismo texto pueden acarear interpretaciones y cambios de actitud distintos.

Por otra parte, los historiadores culturales deben enfrentarse a las constante acusaciones de “sobreestimar la homogeneidad cultural e ignorar los conflictos culturales”. Las paradojas de la tradición a su vez pueden generar dificultades para la historia cultural.

A pesar de todas las dificultades, la historia cultural debe seguir su camino de desarrollo estableciendo equilibrios entre los nuevos enfoques del pensamiento y la escritura históricos y seguir echando puentes entre las áreas del conocimiento para mejorar las interpretaciones históricas, desempeñar un gran papel en tales aspectos como son el surgimiento del feminismo, el discurso cotidiano, etc., y en general en cualquier área donde la idea de cultura es relevante, así como desarrollar métodos nuevos para la investigación histórica.

Su papel es hacer traducciones culturales y explicar los fenómenos culturales a través aspectos sociales, ideológicos, conductuales, económicos, políticos y simbólicos. Dichos aspectos también precisan de la cultura para ser comprendidos. Y por último, debe abrir caminos hacia los diversos tejidos sociales: simbología, estratificación, control. etc.


[1] Un buen ejemplo quizá sea  el caso de Rablais que toma los elementos del humor popular y los emplea en su obra cumbre Gargantúa y Pantagruel  rompiendo fronteras rígidas entre ambas culturas  y abriendo paso a las  influencias mutuas.


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